Algunos lugares conservan una memoria que no puede verse.
Permanece en la tierra, en los materiales y en las formas
que aparecen después.

Donde alguna vez hubo derrumbe, hoy crecen plantas.
Donde hubo vacío, apareció una comunidad.

Rojo dentro

Participación en la producción y armado:
Ramiro Mendoza y Agustina Trovato.

La instalación ocupa el interior del domo geodésico.

Rojo Dentro propone un espacio donde la percepción se modifica por la luz, el aire y el tiempo.

Durante los días del festival, la obra funciona de manera autónoma. Lo que ocurre dentro se completa con el movimiento del entorno y la presencia de quienes la atraviesan.

No hay relato ni instrucciones. Cada persona define su propio tiempo de permanencia.

El interior del domo deja de leerse como una estructura y pasa a sentirse como un espacio continuo, vivo, donde la percepción se ajusta a nuevas condiciones.

Lo que se experimenta no es una escena, sino una forma de estar.

Rojo Dentro se vincula con la historia del Huerto Roma Verde y con la forma en que los espacios pueden transformarse con el tiempo.

En distintos viajes por Japón, he visitado museos, salas de arte, edificios e islas donde antiguos terrenos industriales o zonas abandonadas fueron reconstruidas y convertidas en espacios culturales. Lugares que antes estaban marcados por el deterioro o la intervención humana, hoy funcionan como centros de arte y encuentro, visitados y habitados por personas de todo el mundo.

Esa transformación —de lo que fue herida o escombro a espacio vivo— muestra el poder que tienen los lugares cuando vuelven a ser habitados desde otra sensibilidad.

Nace también desde esa observación: la posibilidad de que un espacio no solo contenga una obra, sino que se convierta él mismo en experiencia.

Sobre el artista

Leandro Frutos es fotógrafo, director visual y artista interdisciplinario.

Su trabajo se centra en la percepción, la contemplación y la relación entre cuerpo, imagen y espacio. A través de la fotografía, la dirección y la creación de experiencias, explora cómo la luz, el color y el entorno modifican la manera en que habitamos un lugar.

Entre Buenos Aires, Ciudad de México y Japón, desarrolla proyectos que cruzan arte, territorio y experiencia.

Es fundador de Frutours, una plataforma dedicada a la creación de viajes culturales y experiencias de exploración visual.