Silvia me comparte sus escritos durante el viaje Momiji en Noviembre 2025:
“Vine a recordar lo que había en mi. A habitar distinto. A comprender que la espiritualidad está en las pequeñas cosas de la cotidianeidad. Que cada cosa en el mundo tiene alma. A conectar con ellas. A contemplarme. A sacudirme para luego aquietarme y ordenarme. A dejarme tocar por lo invisible. A esa emoción sin forma que se siente que susurra, te toca y te conmueve en lo más profundo. A escuchar las imágenes. A no detener nada. A abandonarme en el momento presente. A dejar ir con gratitud. Al secreto de la fragilidad. A caminar con los ojos abiertos y el corazón despierto. De regreso. Con algo distinto. La mente calma. En paz. Para abrazar la vida con toda el alma.”
Mi último día en Tokio.
En una cafetería de Chiyoda que quedaba cerca de la estación de metro de Kudanshita
Estoy sentada en un rincón junto a la ventana
Reflexiono
Escribo
Observo la calle
Lo que ven mis ojos
El corazón abierto
Lo que siente mi alma
Hago una última toma
Me despido
Agradecida